El estremecedor vuelco en el crimen de Loncoche que apunta a un sicariato escolar
La investigación del brutal parricidio en Loncoche arrojó que la hija de la víctima pagó sesenta mil pesos a un compañero para cometer el asesinato.
Loncoche, Región de La Araucanía, Chile. Un caso que partió como un hallazgo desgarrador escaló rápidamente a una trama judicial que tiene conmocionada a la zona. Tres adolescentes se encuentran bajo custodia de la Policía de Investigaciones tras descubrirse su presunta vinculación con la muerte de Carmen Barrera Rantul, una mujer de 53 años que fue encontrada sin vida al interior de su vivienda. La Brigada de Homicidios de Temuco encabeza las diligencias de un hecho que cruzó la línea de la violencia familiar para transformarse en un delito planificado paso a paso.
Un plan coordinado entre compañeros
El fiscal regional de La Araucanía, Roberto Garrido, abordó públicamente los detalles que rodean la indagatoria y calificó derechamente la situación como un «sicariato». Las pesquisas apuntan a que la hija de la víctima fatal coordinó la acción criminal en complicidad con su pareja. El plan requería un ejecutor, por lo que ambos habrían contactado a un tercer joven, ofreciéndole una suma de dinero cercana a los 60 mil pesos para llevar a cabo el homicidio.
El avance del proceso investigativo determinó que los tres implicados prestaron declaración ante las autoridades en compañía de sus respectivos abogados defensores, instancia donde finalmente reconocieron su participación en la dinámica de los hechos ocurridos en Loncoche.
El rol de los involucrados en Loncoche
La reconstrucción que sostiene el Ministerio Público indica que el autor material del ataque sería el tercer adolescente involucrado, quien además mantenía una relación de amistad con el pololo de la hija de la afectada. El ingreso al domicilio se habría facilitado desde el interior, luego de que la joven dejara una ventana abierta de manera estratégica para permitir el acceso del agresor sin levantar sospechas en el vecindario.
Los peritajes y antecedentes expuestos por la Fiscalía dan cuenta de la extrema violencia con la que se procedió en el sitio del suceso. El agresor propinó más de 80 lesiones a Carmen Barrera Rantul, provocándole además múltiples fracturas y una herida cortante de gravedad en la zona del cuello que terminó por costarle la vida.
Conflictos familiares y penas legales
Al revisar los móviles del crimen en Loncoche, el persecutor Roberto Garrido expuso que la motivación principal radica en severos conflictos familiares cotidianos. El punto de quiebre habría sido la oposición estricta de la madre a la relación sentimental que su hija mantenía con el otro adolescente imputado. La carpeta judicial incorpora registros audiovisuales, testimonios vecinales y evidencia científica recabada por la Brigada de Homicidios para sustentar la acusación.
El Ministerio Público adelantó que formalizará cargos por homicidio calificado en contra de los dos jóvenes partícipes, mientras que la hija de la víctima enfrentará el cargo de parricidio. Al tratarse de imputados menores de edad, el marco legal chileno vigente establece un tope en las sanciones, por lo que las penas máximas que arriesgan no superarán los diez años de privación de libertad.
