Giorgio Jackson reconoce errores evitables que impactaron la gestión del Gobierno tras triunfo de Kast
En una extensa carta de 18 páginas dirigida a la militancia del Frente Amplio, el exministro identifica hitos como su paso por la Segpres, la incursión en Temucuicui, los indultos, el caso Convenios y el caso Monsalve como factores que perjudicaron la imagen del Ejecutivo.
En Santiago, Chile, el exministro y fundador del Frente Amplio, Giorgio Jackson, difundió un documento interno titulado «El fin de un ciclo, ¿qué esperar ahora? Algunas pistas para procesar las elecciones de Chile», donde realiza una profunda autocrítica tras la contundente victoria de José Antonio Kast del Partido Republicano sobre la candidata oficialista Jeannette Jara en la segunda vuelta presidencial del 14 de diciembre de 2025. El texto, de 18 páginas, analiza el cierre de un ciclo político iniciado con las movilizaciones estudiantiles de 2006 y reconoce una serie de desaciertos que, según su visión, contribuyeron a la desconexión con la ciudadanía y al fracaso electoral de la izquierda, una de las derrotas más amplias desde el retorno a la democracia.
Jackson enfatiza la necesidad de una reflexión honesta, citando palabras de Jara sobre el valor formativo del fracaso frente al éxito «deformante». Aunque destaca avances del Gobierno de Gabriel Boric, como el aumento del salario mínimo, la reducción de la jornada laboral a 40 horas, el copago cero en salud y mejoras en pensiones, admite que episodios específicos generaron un impacto negativo en la percepción pública y en la gestión del Ejecutivo.
Puntos clave identificados como errores evitables
En el documento, Jackson detalla «hitos que —con mayor o menor difusión— considero errores evitables que perjudicaron la gestión e imagen del Gobierno». Entre ellos, menciona explícitamente su propia labor al frente de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), que actuó como una barrera para generar confianzas con otros sectores políticos. También señala la incursión en la comunidad Temucuicui, en el contexto del conflicto en La Araucanía, como un episodio problemático.
Otro punto destacado es el proceso de indultos presidenciales, que generó controversia y tensiones internas. Además, califica como «torpeza» sus declaraciones pasadas sobre una «escala de valores y principios», en referencia a la polémica frase de «superioridad moral» que marcó su trayectoria política.
Jackson aborda el caso Convenios, que involucró irregularidades en transferencias de fondos a fundaciones, reconociendo un problema grave de probidad y redes de confianza mal gestionadas, lo que afectó la colaboración con el tercer sector y la narrativa pública. De manera similar, critica la manejo «errático» del caso Monsalve, que tensionó los principios feministas del Gobierno y repercutió en figuras como las ministras Antonia Orellana y Camila Vallejo.
Adicionalmente, reflexiona sobre el fracaso de la primera Convención Constitucional, destacando episodios como la interrupción del himno nacional, el caso de Rodrigo Rojas Vade, performances controvertidas de convencionales y una campaña del Rechazo que, a su juicio, construyó clivajes simples y a veces falsos. Estos elementos, sumados al estallido social de 2019 y la polarización posterior, generaron una brecha significativa con la ciudadanía, amplificada por la incorporación de millones de nuevos votantes con prioridades distintas.
El extitular de Segpres también recordó «la frustrada y errática incursión en Temucuicui en las primeras semanas de Gobierno; el desprolijo proceso de indultos presidenciales a presos durante el estallido social; el error de cálculo en el rechazo de la reforma tributaria; la fallida y evitable compra de las casas de los ex presidentes Aylwin y Allende que terminó con la renuncia de la Ministra Fernández y la cesación del cargo de la Senadora Isabel Allende».
Análisis del ciclo político y proyecciones futuras
El exministro plantea que el triunfo de Kast marca el fin de un ciclo de movilizaciones que incluyó la «revolución pingüina» de 2006, el movimiento estudiantil de 2011, el estallido de 2019 y los procesos constituyentes. Argumenta que el progresismo debe escuchar con humildad, evitar «pasadas de cuenta» internas y construir una oposición responsable, sin renunciar a los logros alcanzados. Destaca la dificultad para disputar la narrativa mediática diaria, donde los esfuerzos de vocería gubernamental resultaron insuficientes frente al ecosistema de redes sociales y medios tradicionales.
Reacciones mixtas en el oficialismo
La carta generó respuestas diversas en el bloque progresista. El senador Fidel Espinoza del Partido Socialista, histórico crítico de Jackson, calificó la autocrítica como «positiva», aunque «absolutamente extemporánea» y tardía. En el Frente Amplio, figuras como el economista Noam Titelman y la diputada Carolina Tello valoraron el ejercicio como genuino y doloroso, considerándolo un aporte necesario al debate interno para procesar la derrota y definir el rol futuro de la izquierda.
Otras voces, como la vocera de Gobierno Camila Vallejo, separaron el análisis electoral de una evaluación general del Ejecutivo, mientras que en el Partido Comunista se preparan sesiones para reflexionar colectivamente. Este mea culpa se inscribe en un momento de introspección amplia en el oficialismo, tras una elección que evidenció un cambio en las prioridades ciudadanas hacia temas como seguridad y migración, y que obliga a replantear estrategias para enfrentar el nuevo gobierno entrante.
El documento busca contribuir a entender las causas profundas del resultado electoral, enfatizando la ambivalencia del mandato de Kast —quien moderó su agenda valórica en campaña— y la necesidad de una oposición propositiva en un escenario político renovado. La difusión de estas reflexiones ocurre en medio de un oficialismo que prioriza gobernar hasta el último día y asegurar un traspaso ordenado, mientras procesa una de las transformaciones más significativas en el mapa político chileno reciente.
