PDI descarta ataque a Rojas Vade
La Policía de Investigaciones concluyó que no hubo participación de terceros en el episodio que dejó al exconvencional golpeado y hospitalizado en la Ruta 78.
En Melipilla, Chile, poco más de un mes después de que Rodrigo Rojas Vade fuera encontrado maniatado, con lesiones graves y al costado de su vehículo en la Ruta 78, la PDI entregó su informe final al Ministerio Público. La conclusión es clara y contundente: “No es posible establecer la participación de terceros en estos hechos”.
Esa frase, que ya circula entre quienes han accedido al documento, cambia por completo el rumbo de una investigación que partió como posible secuestro con participación de terceros. Ahora todo apunta a que el caso podría cerrarse sin imputados, reforzando la tesis de una autoagresión.
La PDI remitió el informe a la Fiscalía y, según fuentes consultadas por distintos medios, las evidencias recopiladas durante casi un mes de pericias no permiten sostener que alguien más haya intervenido. Se descarta así la hipótesis inicial de un atentado político o un secuestro violento que había manejado la Fiscalía ECOH en los primeros días.
El hallazgo que abrió la investigación
Todo comenzó la noche del 11 de marzo de 2026. Rodrigo Rojas Vade, exconvencional constitucional por la Lista del Pueblo y figura conocida por el escándalo del falso cáncer que lo obligó a renunciar a la Convención, salió de su domicilio en un condominio de Pomaire, comuna de Melipilla. Horas después, una mujer que transitaba por la Ruta 78, a la altura del kilómetro 59 entre Melipilla y Pomaire, alertó a Carabineros: vio un cuerpo tirado al costado del camino.
Rojas Vade estaba inconsciente, maniatado con amarras plásticas, con lesiones en la cabeza de cierta gravedad y, según versiones iniciales, rociado con acelerante. Fue trasladado de urgencia al hospital, donde quedó en coma inducido y en riesgo vital durante los primeros días. La fiscal Patricia Suazo, del Equipo de Crimen Organizado y Homicidios, señaló entonces que se investigaba como secuestro con lesiones, pues había “participación claramente de terceros”.
La PDI asumió las diligencias. Se realizaron pericias en el lugar, se revisó el vehículo y se allanó el domicilio del exconvencional. Ahí aparecieron elementos que empezaron a complicar la versión inicial: amarras similares a las que tenía en las manos y otros indicios que no cuadraban con un ataque externo.
La conclusión de la PDI y sus implicancias
Ahora, con el informe final en manos del Ministerio Público, la policía civil cierra esa puerta. No se pudo establecer intervención de terceros. Fuentes cercanas a la investigación consultadas por La Tercera y T13 coinciden en que esto abre la posibilidad de que la Fiscalía archive la causa sin acusados.
Rodrigo Rojas Vade declaró ante la PDI después de despertar del coma. En esa oportunidad aseguró no recordar nada de lo ocurrido. “No me acuerdo”, repitió según versiones de su testimonio. Ese silencio, sumado a las pericias, terminó inclinando la balanza hacia la autoagresión.
En el ambiente político y judicial el revés es evidente. El caso había generado titulares nacionales y hasta reacciones de autoridades que hablaron de “emergencia de seguridad”. Hoy, la narrativa inicial de un posible atentado político se desmorona con la conclusión técnica de la PDI.
No se descarta que, una vez cerrado el caso, se evalúe si corresponde alguna figura como obstrucción a la investigación, aunque fuentes indican que, al no haber denuncia formal de Rojas Vade ni querellantes, es probable que termine sin imputaciones.
Un cierre que deja preguntas abiertas
Para muchos chilenos, el nombre de Rodrigo Rojas Vade sigue ligado al episodio de 2021, cuando admitió que no padecía cáncer como había declarado públicamente durante su campaña a la Convención. Aquel caso ya había marcado un antes y un después en su figura pública. Este nuevo capítulo, con un desenlace tan distinto al que se planteó al principio, vuelve a ponerlo en el centro de la atención, pero ahora bajo otro prisma.
La PDI cumplió su rol investigativo y entregó conclusiones basadas en evidencia. La Fiscalía decidirá en los próximos días si archiva la carpeta o realiza alguna diligencia adicional. Por ahora, lo concreto es que, según el informe policial, no hubo terceros involucrados.
El episodio deja, una vez más, la sensación de que detrás de los grandes titulares a veces hay realidades mucho más complejas y humanas. Casos como este recuerdan cómo la presión mediática y las interpretaciones políticas pueden adelantarse a las pericias técnicas. Al final, fue la PDI la que puso los puntos sobre las íes con un informe que, sin aspavientos, dice lo que las evidencias muestran: no es posible establecer participación de terceros.
La investigación, que duró poco más de un mes, termina con un giro que pocos esperaban cuando Rojas Vade apareció golpeado en esa ruta de la Región Metropolitana. Queda por ver cómo procesa él mismo este cierre y qué efectos tendrá en su vida pública y privada
